Viernes, las 3 de la tarde, salgo del trabajo y empieza el fin de semana. Todo estaba planeado de hacía días y la primera noche no decepciona. El sábado empieza una acampada en la playa que tiene todos los números para llegar a ser una noche inolvidable, y así lo ha sido. He conocido a gente impresionante. sino hubiera llegado a hablar con algunas de esas personas hubiera tenido una imágen tan distinta a la que realmente era...
Las personas cometemos muchos errores, demasiados, nos dejamos llevar por su primera impresión, su físico: una chica rubia, guapa, con ropa provocativa... no nos paramos a pensar en qué habrá más allá, por suerte, pasan las horas, las cervezas se acaban y la charla sigue su curso. Ella continúa planteando sus ideas, sus pensamientos, sus sueños... una persona coherente en todas sus palabras, menuda sorpresa. ¿Por qué no se conoce a gente así en todas partes? Quizás si fuera una situación que viviéramos cada día ya no nos resultaría tan interesante, perderíamos el interés como ya hacemos con otras muchas cosas. Pasear, disfrutar del silencio... eso la gente no lo goza porque es algo que pueden tener cuando quieran, encontrar alguien que te aporte algo como esta pasada noche... eso resulta más difícil.
Las estrellas, el oleaje sonando contra las rocas, esa brisa salada, la compañía... ha sido una bonita noche ¿La recordaré dentro de un año? ¿Y de dos? Espero que si.