Segunda noche de fiesta mayor: risas, música, alcohol... y además sin resaca. ¿Que más se puede pedir? Ayer fué una noche genial, y aún quedan un par más. Canciones de siempre en el bar de siempre, después todos a la calle a ver la orquesta típica de fiesta mayor. Porsupuesto no faltaron los borrachos, algún que otro garrulo bailando como si le gustara la música que sonaba intentando acercarse a la rubia que tenía delante... en fin, la típica fauna nocturna.
Pasaban las horas y hacia el final empezaron a tocar Queen, Van Hallen... no es mi estilo de música, pero salté como el que mas, y para colmo, a la despedida de los músicos, entre la gente vi una melena morena que me resultó familiar. Se giró hacia el lugar donde estaba por casualidad y nos vimos. Era una chica que conocí hace seis meses de la que tenía perdida la pista. Que ilusión, una casualidad más pensé. Charlamos, reímos...
A ver esta noche, espero que sea mejor que la de ayer, pero peor que la de mañana. Así que señoras, señores, con su permiso, es hora de descorchar las botellas: brindemos todos por esta noche, salud!