Nunca he podido tener animales en casa, pero desde hace un tiempo tengo una intrusa que me acompaña a ratos, una preciosa gata blanca. No es mía, una vecina la encontró perdida en la calle y le hizo un hueco en su casa, aún que al parecer no tiene suficiente con vivir allí, por eso viene a verme casi a diario. Se cuela en casa cuando quiere, siempre hay alguna ventana abierta. Se sienta a los pies de mi cama sin molestarme, me llama para que la acaricie y cuando ya ha tenido suficiente reposa de nuevo la cabeza en el colchón y cierra los ojos. Al rato los abre y se marcha por la misma ventana por la que entró a verme. Es mi visita diaria, sino viene echo de menos su mirada.
