El destino y otras tonterías

Ayer antes de acostarme escuché una frase en una serie de televisión que me hizo parar de cenar por un momento. Me gustó tanto que solté cuchillo y tenedor y fuí a por un trozo de papel para apuntarla. Puede que mi mala memoria la estropeara en el poco tiempo que pasó, sino recuerdo mal, era algo así:

El destino es el eufemismo de la mala suerte

Supongo que si creyera en el destino no me hubiese gustado esta frase. Soy de los que piensan que todo depende de las decisiones que cada uno toma, de los que creen que nada está marcado, todo lo que le pasa a uno es porque así lo ha querido aun que como en todo, supongo que habrá excepciones que confirmen la regla. Los hay que no pueden elegir, de acuerdo, pero el destino al que las niñas pijas se refieren cuando hablan del amor, de sus tropiezos y demás tonterías no es otra cosa que una manera más de esquivar los problemas culpando al azar por haber querido que todo sucediera así. La gente se cree moderna, hace ya más de tres años que entramos al siglo XXI y no vamos en coches sin ruedas, somos iguales que antes, igual de ignorantes o más.

Hoy estoy criticón, no puedo evitarlo, pero es que en el periódico he visto algo que me ha hecho mucha grácia: en una página, el anuncio de un móbil modernísimo, imprescindible para los que tienen que estar al día... y en la siguiente plana cientos de teléfonos de horóscopos, tarot y demás.

Cada uno que lo vea como quiera, siempre habrá alguien equivocado, pero antes que creer en el destino prefiero las casualidades.

¿Destino, casualidad...?

permalink Posted @ 01:01 on 03/10/2003 » blog

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