Que el orgullo te acompañe

Me hablabas sin mirarme a los ojos siquiera y en cuanto viste lo mal que me sentía echaste a correr sabiendo de sobras que no iría detrás de ti. ¿Por qué?

Se supone que eres mi amigo, me conoces desde que éramos críos, ¿desde cuando darte mi opinión podía suponer un problema?, parece que hoy era el día. Espero que esto de hacerse la víctima te sirva con el resto, conmigo no funcionará, te conozco demasiado bien.

Sé que detras de esa corteza de orgullo que vistes a diario estás esperando que vaya a disculparme. Pues toma asiento viejo amigo, esta vez no hay nada que aclarar. Algún día te darás cuenta de que tu orgullo tambien tiene derecho a equivocarse, aún que si sigues como hasta ahora no creo que esté allí para verlo.

TúnelEsta vez el camino no tiene vuelta atrás...

permalink Posted @ 00:57 on 14/11/2003 » blog, textos/relatos

.