Ayer era día de estudio, habíamos quedado a las 12 en el piso de una amiga pero tras la noche del viernes llegar allí a las 4 fue el máximo esfuerzo que mi cuerpo pudo soportar.
Quedaba poco para las ocho y nos fuimos del piso, estábamos hartos ya. Era hora de tomar algo por ahí pero al final acabamos saliendo del piso con un cargamento de palomitas directos al cine. Se pasó lo poco que quedaba de tarde y sin darnos cuenta se nos hicieron las 11. Un grupo de indeseables me había llamado un rato antes para decirme que andaban perdidos por Barcelona, estaban por ahí tomando algo así que al final no pude evitar pasarme un rato tambien.
En fin, casi cuatro horas hablando y hablando sin parar, tomando algo, riendo... y por sino fuera poco, conocí a una personita muy especial que desde hace un tiempo suelo leer.
Lástima que perdiera el autobús, más de una hora sentado viendo como pasaban coches uno detrás de otro... sino hubiera sido por esto habría sido un sábado redondo.
