A media tarde, envuelto entre folios y apuntes en la biblioteca, una individua me ha pasado esta nota:
En mi familia, cada vez que nos íbamos de boda ocurría lo mismo. Mis tías se acercaban, me guiñaban el ojo y, dándome algún golpecito en la espalda, me decían:
- Tu serás el próximo...
Por suerte, dejaron de hacerlo cuando yo empecé a hacer lo mismo en los funerales.
Así no se puede puede estudiar, entre los ratos que dedicamos a pensar por donde saldremos a celebrar el éxito de los exámenes y las pausas cada cinco minutos...