No hay nada como tener que pasar una tarde dando explicaciones a alguien, es una bonita forma de acabar el año. Hace cosa de un mes coincidí en el tren con un par de amigos a los que ahora apenas veo, después de las risas y las bromas salieron temas de parejas y culebrones de los que ya estábamos enterados cada uno por nuestra cuenta. No hablamos de nada que no se supiera, pero ahora resulta que alguien escuchó algo y mira... no hablamos de nada de lo que no se pudiera hablar, simplemente aquel no era el sitio adecuado. Ahora ya lo he aprendido para la próxima vez, nada de charlar en un vagón lleno de gente, es mucho mejor en algún sitio más tranquilo, tomando un café...
PD: siempre me gustaron más los números impares, pero ya es momento de cambiar...
Adiós 2003