Viernes, cena en un italiano y de allí a Otto Zutz... ya hace casi un año que vamos yendo una o dos veces al mes. No es mal sitio, los jueves hay buena música, se oye bien, se está ancho, hay relativamente pocos buitres... y además puedes ir vestido como te dé la real gana.
Pero no, el otro día no era jueves. Nada más llegar a la puerta ya me dijeron eso de "para la próxima vez, mejor con zapatitos...". ¿Qué pasa, para salir y pasarlo bien hay que disfrazarse? Joder... Total, que entramos y menudo cambio, poco que ver con los jueves: cuatro bakalas disfrazados, grupos de solteros esperando como carroñeros a cualquier tía que pasara por su lado, el típico abuelete medio borracho sobando todo lo que alcanzaba su mano... menudo panorama, muy triste.
Fue pasando el rato y al final nos acostumbramos, ellas hicieron un acuerdo para quitarse a los plastas de encima mientras yo las miraba sin parar de reir. Tampoco estuvo tan mal, el sábado ya no hice gran cosa, como siempre. Pasé medio día durmiendo y por la tarde, con los ojos casi cerrados aún, nos fuimos a charlar por ahí, al cine... hoy trabajando... en fin, ya se sabe, los buenos ratos pasan volando.
