A veces, cuando hablo con ella, me doy cuenta de que, pese a ser algo descuidado, me organizo más de lo que pensaba. Me anima ver como no me agovio con la faena en según que momentos como lo hacen otros, pero sin embargo, hay muchas otras tonterías que me joden.
Y es que, si estudiar diseño fuera algo al alcance de todos los bolsillos, la gente con la que compartiría clase sería mucho más educada. No habría tanto estúpido pedante ni niñas consentidas, y seguro que todos se esforzarían más en hacer las cosas por si mismos. Todavía hay muchos que siguen chupando del bote, y sí: me jode. La ley del mínimo esfuerzo debería haberse superado desde hace tiempo.