Como han cambiado las cosas

Pensar que los tiempos cambian no es ninguna novedad, pero hoy en la estación de trenes lo he visto más claro que nunca. Iba hacia clase, recién levantado, y me ha hecho mucha gracia ver la cara que ponía el quiosquero de la estación mientras se miraba al chico que repartía la prensa gratuita, que puestos a decir verdades, no vale nada, pero a caballo regalado...

Los de seguridad miraban el reloj pensando, seguramente, en el porrón de horas que les quedaban estando ahí sin hacer nada muertos del aburrimiento. El hombre que vende los billetes en la taquilla despachaba a la gente sin prisas a la vez que leía el periódico, mientras la gente se repartía en estas máquinas nuevas que están por todas partes.

Pero lo que más me ha jodido ha sido hace un rato. La he acompañado a la estación y ahora con las dichosas barreras no hay forma de despedirse como antes, en el andén. Total, primo de mi, me he escurrido entre ellas para esperar con ella hasta que se marchara, he mirado bien que no hubiera vigilante, pero el capullo del segurata ha salido de no se donde e imbecilmente me ha invitado a salir...

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permalink Posted @ 21:57 on 12/02/2004 » blog

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