De vuelta

Cuatro días en el pueblo a menos de cinco grados, un par de noches de charla en el bar bien arrambados a la estufa de leña, la vieja cocina de hierro fundido calentando la siempre fría cocina de casa, dormir bajo un par de mantas de lana —de esas que pesan y te aplastan contra el colchón—, una noche de fiesta en León, acostarse a las doce del mediodía después de esa noche de fiesta, las risas durante las comidas y los cafés... todo ha sido genial, aún que eché en falta a alguien.

Posted @ 10:49 on 13/04/2004 » sin clasificar