Ayer te acostaste tarde y olvidaste poner el despertador en hora. Aún y así, por suerte, te despiertas a tiempo de llegar a la segunda clase. Te vistes con prisas mientras oyes la llúvia. Hoy no te apetece andar hacia clase y llegar empapado hasta las rodillas, pero el tiempo es así y sabes de sobras que no puedes hacerle nada.
En fin, pasas esa primera media hora con los ojos medio cerrados y llegas a clase. Empapado tal y como habías previsto. Aguantas el tipo, incluso te lo pasas bien en classe, pero te marchas con la escusa de que tienes los pies mojados y no aguantas más. Entonces llegas a la estación para coger el tren de vuelta. Tienes intención de leer, pero no, allí te encuentras a una chica que conoces pero no conoces, y como eres de los que no se soportan a si mismos, acabas hablando con ella de tonterías. Sin ganas, sin poder leer, y sabiendo que para cuando llegues a tu parada el tiempo allí seguirá igual o peor.
