No sé si será normal, pero después de trabajar tantos meses en algo, encontrarle tantas pegas ahora que ya lo hemos entregado me rebienta. Hace unas horas estaba orgulloso. Ahora lo miro y ya no parece lo mismo, creo que debo haberlo aburrido de mirarlo una y otra vez durante tanto tiempo. Quien sabe, quizás mañana vuelva a verlo todo de color de rosa...