Siempre es bonito ver como un día genial se tuerce en cuestión de minutos. Intento comerme mi orgullo, intento no saltar, hacer bromas a su gusto... Pero nada, parece que todo lo que digo lo quiere coger siempre por la peor parte. Soy frío y reservado para él, demasiado orgulloso quizá, pero es que él siempre ha sido así conmigo. Pocas veces me ha dicho que estaba orgulloso de mí, es por otra gente que tengo que enterarme. Con lo poco que le costaría mostrar lo que piensa... Parece que sólo pueda dirigirse a mí para encaminarme a lo que él cree que está bien, lo único que está bien.
Algo tiene que cambiar en mí, pero es que si él tambien pusiera de su parte... Tendrá una semana al año en la que es todo un padrazo, pero es que el resto del año hace sombra a esos cuatro días. Por suerte al menos fuera de casa creo que no me ven como él.