Con un poco de suerte quizá este verano pueda entrar a trabajar en el estudio del padre de un amigo y olvidarme esta vez de cargar cajas como un burro en cualquier almacén. Puede que a finales de este mes, si todo va bien, ya pueda estar dentro. Lo malo es que aún no está el asunto claro del todo y ya he rechazado un par de faenas con la idea de entrar allí. Espero no cagarla, tengo muchísimas ganas, muy poco dinero y poco tiempo que apurar hasta agosto para ahorrar cuatro duros y disfrutar el mes. Sólo espero que haya suerte.
