Esto es un no parar. Apenas duermo ni como, durante el día no paro y por unos días me he convertido en una de esas personas que si acaba de perder el tren reniega por dentro cuando antes me sentaba y con toda la calma del mundo esperaba leyendo cualquier cosa.
Estos días en cambio no puedo perder ni un minuto, no ando sobrado, pero necesito dormir más de 5 horas, ir a tomar algo con toda la tranquilidad del mundo, sentarme a la sombra en alguna plaza como un día cualquiera del resto del año...
Hoy me lo tomaré con calma, y es que qué demonios: ¿Acaso son más importantes las clases que estar bien contigo mismo? Una pregunta estúpida creo porque me temo que sí, primero van las clases. Porque cuando te estás dejando un dineral para estudiar lo que quieres parece que estos días vienen incluidos en la matrícula.

Creo que otra vez más —quizá para llevar la contraria— soy de los pocos a los que les asusta la llegada de las vacaciones. Además este año parece que va a ser la vez que más.
Mañana empezará mi semana negra, pero en fin: cinco días se pasan volando. La peor parte será cuando esos cinco días hayan acabado. Entonces será momento de buscar trabajo y esperar como un loco a que llegue un agosto que este año pinta más especial que nunca.
Hacía mucho tiempo que no tenía tantos altos y bajos. Necesitaría unos días de pausa pero ni mucho menos puedo permitírmelos, menos aún con la cartera vacía. Tengo a alguien que me motiva especialmente, pero a pesar de creer que tengo muchas cosas claras sobre lo que quiero hacer, a veces me parece que todas las obligaciones me pesan demasiado.
Estas son las enfermedades del futuro dicen. Quizá nos exijamos demasiado...

PD: Ser contradictorio tiene cosas como que a los diez minutos de escribir esto uno se siente de repente el tío más fuerte del mundo. Te arrepientes de estropear un domingo con tonterías así y entonces piensas que el trabajo sólo te comerá ocho horas al día, que con ella disfrutarás el resto y que, además, el próximo viernes te vas a pegar una señora juerga. Todo se pasa...
Siempre es bonito encontrar un clon del trabajo que ha hecho uno —léase en tono irónico—. Parece que la gente no sabe distinguir entre consultar y copiar, qué le vamos a hacer...
Otra vez más parece que las licencias Creative Commons no tienen ninguna importancia para algunos. ¿Què hi farem?
Al menos se tomó las molestias de decir de donde sacó el diseño, lástima que no leyera toda la letra pequeña. Ya no sé ni las veces que he actualizado este apartado intentando explicar hasta donde entiendo yo el límite de consultar.
Creo que no debo saber escribir demasiado bien, sino la gente me entendería.
Ya sólo quedan un par de días de sueño y combates entre orchata y café. El viernes por fin se acaba todo. Ahora me acuesto y nada, en cinco horas estaré despierto esperando un par o tres de horas a que la impresora escupa las 75 páginas a color que tenemos que entregar... Podré echar una siesta y todo.
Pero no pasa nada, hay que ser optimista, sólo me queda mañana para estudiar y el viernes por fin libre. Necesito tanto salir...

Se acabó, por fin he dicho adiós a esta agonizante semana de exámenes. Ya no hay que pensar en nada más. Ahora es cuando llegarán las tardes en la playa, los fines de semana sin estrés... por contra el lunes quizás empiece a trabajar, aún que bueno, este año creo que el turno de noche es lo mejor que puedo hacer: mañanas durmiendo, tardes de playa... Es lo que hay, sino lo hago cobraré una miseria. Con un sueldo de becario no tendría ni para empezar, así que en fin, va siendo momento de mentalizarse.
El año pasado conocí de rebote a este personaje: Erlend Øye. Fue en el FIB'03, ojeando la agenda de conciertos. Vimos que era la mitad de Kings of Convenience y allí nos plantamos.
El tipo subió al escenario. Delgado, pelirrojo con el pelo rizado, unas gafas enormes... nadie por la calle hubiera pensado que este muchacho fuera tan bueno haciendo música. Salió al escenario acompañado de Highfish creo recordar, menudo espectáculo, fue de lo mejor del año pasado.
Esta vez, en cambio, Erlend Øye vuelve con algo nuevo desde !K7 Records. Sí, el sello que desde 1995 saca cada año las sesiones firmadas por DJ-Kicks —nombre con que bautizaron esta idea desde un principio—. Por aquí han pasado ya Tiga, Terranova, Carl Craig... El del año pasado valía la pena, pero la verdad es que el de esta ocasión tampoco se queda corto.
PD: Y sobre Erlend Øye, en abril publicó un nuevo single: “The Black Keys Work”. Increíble.
El trabajo que debería haber empezado hoy acabó quedándose en nada, así que he empezado las vacaciones con una semana sabática que, entre unas cosas y otras, ha sido como otro día más de la semana pasada: el coche en el mecánico, de papeleo para renovar el DNI, mi dolor de muelas, la ruta de las ETT's en busca de algo... Aún que bueno, a cualquier día uno siempre puede sacarle algo en positivo.

Con un poco de suerte quizá este verano pueda entrar a trabajar en el estudio del padre de un amigo y olvidarme esta vez de cargar cajas como un burro en cualquier almacén. Puede que a finales de este mes, si todo va bien, ya pueda estar dentro. Lo malo es que aún no está el asunto claro del todo y ya he rechazado un par de faenas con la idea de entrar allí. Espero no cagarla, tengo muchísimas ganas, muy poco dinero y poco tiempo que apurar hasta agosto para ahorrar cuatro duros y disfrutar el mes. Sólo espero que haya suerte.

La idea era quedar a eso de las 11, ir a comprar la carne y demás comida para la barbacoa, después el merendero, la playa... pero nada, como siempre, la lluvia tiene que llegar en el momento más inoportuno. Así entonces: adiós barbacoa, adiós playa, otro día será. Eso sí, espero que los que se hayan dejado lo que vale la entrada del Sonar al menos puedan aprovecharla sin lluvia, eso creo que aún me hubiera cabreado más. Por suerte este año no tuve dinero para ir.
Y esta vez nada de almacenes, ni cajas, ni cadenas de montaje... Por fin haciendo algo frente a un ordenador trabajando de lo que estudio. Cobrando menos, eso sí, pero bueno... ya sólo queda un año de carrera.

No paro en casa, no escribo, tengo algún que otro mail esperando respuesta... pero no pienso estresarme, ni hablar. Creo que es la primera vez que por fin trabajo en algo en lo que estoy muy a gusto. La gente, la faena, el lugar, la música, mi enorme mesa...
En tiempos de audiogalaxy y su Users who liked this also listens... era fácil conocer grupos nuevos. Ahora en cambio, con la programación de la radio —que cada vez vale menos— y una televisión de la que es mejor ni opinar, de lo único que se puede fiar uno es de los amigos.
Así escuché a Godspeed you! Black Emperor. Música al más puro estilo de Mogwai, ideal para estar en casa bien tranquilo. Violines, guitarras... de todo. Empecé con Providence y alguna que otra canción. Creo que voy a hacerme con algo más para esta noche, en la playa esto puede sonar muy bien.

Si me dijeran que esta revetlla no salir con ella sería mucho más difícil de lo que pensaba pero que en cambio viernes y sábado serían increíbles no me entraría en la cabeza. Pensaba que los cambios de humor sólo vendrían a visitarme en épocas de exámenes, pero veo que no.
Y de mientras, en mis ratos libres, no dejo de escuchar música y más música nueva. Creo que en vez de hacerme mayor llevo un mes en el que, al revés de todos, me estoy haciendo chico.
Qué gracioso... Ayer, paseando por un parque, cuatro chiquillos de apenas diez años charlaban entre ellos sin apenas mirarse y menos aún soltando su Game Boy Advance. Al mismo tiempo, otras tres o cuatro niñas de su misma edad paseaban como mujercitas luciendo tipo, bikini y cuchicheando entre ellas mientras se los miraban de reojo. Las vieron, las tenían a menos de un metro pero aún y así los niños preferían la pantalla en color de su cacharrito a las niñas. Ya crecerán ya...

Quiero tiempo para mí y para estar con ella, tiempo para nadar y volver a hacer todo el deporte que no he podido hacer durante el año, quiero escribir, leer, empezar un pequeño proyecto con cuatro buenos amigos, también quiero que llegue agosto, irme una semana a la playa y otras dos al diminuto pueblucho —jamás en tono despectivo— de mi madre, volver de allí y llegar justo para la fiesta mayor de finales de agosto, después la Mercè...
Creo que quiero demasiadas cosas y me temo que de por medio aún quedan 31 días de un julio que se me va a hacer bastante más largo de lo que me pienso. Por suerte, todo día como hoy tiene también sus buenas notícias, y es que estoy a sólo un año de acabar la carrera. Todo se me está pasado volando hasta ahora, ni siquiera he acabado que ya estoy dándole vueltas a lo que podría hacer después. Estoy que la alegría me rebosa por las orejas. De todos modos es una lástima que aún no sea agosto.